Preparar la bechamel derritiendo la mantequilla en un cazo a fuego lento, agregar la harina y mezclar bien con un batidor de varillas hasta que la mezcla quede homogénea y sin grumos.
Verter la leche a temperatura ambiente, revolver bien, agregar una pizca de sal y nuez moscada rallada y cocinar a fuego lento durante 5-6 minutos, hasta que adquiera una consistencia cremosa.
Batir los huevos con la harina y añadir la leche, la sal y la pimienta, hasta conseguir una masa muy homogénea y dejar reposar en la nevera durante 30 minutos. Calentar una sartén antiadherente con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y verter un cazo de rebozado. Cocinar la crepa por un minuto por cada lado.
Sofreír las espinacas en una sartén antiadherente con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y un diente de ajo.
En un bol mezclar la ricotta con las espinacas salteadas, añadir el Grana Padano rallado, sazonar con sal, pimienta y rellenar las crepas.
Colocar las crepas en una bandeja de horno, espolvorear con la salsa bechamel y el Grana Padano rallado y hornear en horno precalentado a 180 ° C durante 5-10 minutos.
Servir las crepas aún calientes y decore con espinacas tiernas frescas.