Ponemos los garbanzos en un bol grande y cubrimos con agua fría al menos el doble de su volumen. Reservamos durante toda la noche.
Al día siguiente, escurrimos bien los garbanzos y en un vaso de batidora los ponemos junto con la cebolla, el ajo, el perejil y el cilantro. Trituramos la mezcla en varias tandas, pulsando cada una durante 30 a 40 segundos, hasta que esté finamente picada, pero no blanda ni pastosa, y se mantenga unida. Una vez procesada, añadimos las especias, la levadura en polvo, la sal, el Grana Padano y 3 cucharadas de agua.
Mezclamos bien a mano hasta que quede suave y uniforme.
Llenamos una cacerola mediana, profunda y de base gruesa con suficiente aceite y calentamos (debe estar a unos 180 grados).
Con las manos mojadas en un poco de agua, presionamos 1 cucharada de mezcla en la palma de la mano para formar una mini-hamburguesa, o una bola del tamaño de una pelota de golg pequeña. Presionamos bien para que no se rompan.
Espolvoreamos las bolas con una pequeña cantidad de Grana Padano, les damos la vuelta, volvemos a espolvorear con más Grana Padano, y las freímos en tandas durante 4 minutos, o hasta que estén bien doradas, y bien cocidas. Es importante que se cocinen por dentro, porque los garbanzos los estamos usando crudos, no cocidos, así que deben estar suficiente tiempo en el aceite. Escurrimos en un plato con papel absorbente de cocina y servimos.
Para la salsa tzaxiki, mezclamos todos los ingredientes y servimos con la salsa a modo de dip para mojarlos.