Lo primero que debemos hacer es disponer todos los ingredientes de nuestros sándwiches. Coge el salmón ahumado, córtalo en tiras finas y déjalo a un lado. Haz lo mismo con el jamón y el queso de cabra, que deberás cortar en lonchas finas. Por último, cuida el Grana Padano, que irás cortado en finos pétalos.
Ahora pasemos al pan. Retire la corteza y enróllela ligeramente con un rodillo para aplanarla suavemente. Si es necesario, también puedes conseguir pan sin corteza. Ahora pásalo ligeramente en una sartén o en una grill.
Mientras se tuesta el pan, toca cuidar el relleno. Para el primer bocadillo, con salmón y queso de cabra, creamos una emulsión mezclando aceite, sal, pimienta y limón. Para el segundo plato, en cambio, mezclamos mostaza y miel para crear una salsa envolvente y delicada.
Vamos a hacer los sándwiches. Cogemos dos rebanadas de pan y hacemos la primera colocando en la base el queso de cabra, luego el salmón, la rúcula y por último la emulsión de aceite y limón. Para el segundo plato, en cambio, coloque el jamón crudo sobre el pan, luego las hojuelas de Grana Padano y finalmente una cucharada de mostaza con miel.
Corta los sándwiches formando dos triángulos y sírvelos a tus invitados. Si quieres conservarlos para servirlos más tarde, envuélvelos en una capa de film transparente y déjalos en el frigorífico un máximo de 1-2 días.