Preparación para hacerla en el mismo día
En un bol mezclamos el agua con la levadura. Esperamos un par de minutos y añadimos el resto de ingredientes mezclando con una cuchara de madera o con las manos.
Tapamos con papel film y dejamos en un lugar seco alejado de corrientes durante una hora. Pasado el tiempo, engrasamos una placa de horno o un molde plano con aceite de oliva virgen extra, si es metálico, mejor.
Volcamos la masa y la colocamos sobre el molde y con ayuda de los dedos estiramos para cubrir todo el molde. Yo usé un molde de 39 cm por 29 cm. Si el vuestro es más pequeño podéis formar dos focaccias. Añadimos el Grana Padano rallado y de nuevo hundimos los dedos para que la masa cubra bien todo el molde. Tapamos y dejamos reposar de nuevo durante media hora Pasado este tiempo y con las yemas de los dedos, nos aseguramos de que la masa llena todas las esquinas de nuestro molde y volvemos a tapar y a dejar reposar otra media hora.
Precalentamos el horno a 200 grados y mientras decoramos la focaccia. Cortamos la cebolla en aros. Pintamos la focaccia de nuevo con aceite de oliva, repartimos las aceitunas bien escurridas y los aros de cebolla y en mi caso también un poco de queso Grana Padano rallado.
Si queréis formar las flores solo necesitamos unos tomates Cherry cortados por la mitad a modo de pétalos, una aceituna negra a modo de pistilo y unas ramas de tomillo y de cebollino a modo de tallos de las flores. Para formar el arbusto, unos aros de cebolla roja.
Horneamos unos 25-35 minutos hasta que la focaccia comience a dorarse.
Sacamos del horno y volcamos el aceite de oliva por encima repartiéndola bien. Pasados un par de minutos lo sacamos del molde y dejamos enfriar sobre una rejilla.